A testimony from Oliva
Oliva
Hola y bendiciones a todo el ministerio Jesús Rey de Reyes, y a todos los que lean este testimonio. Mi nombre es Oliva y soy una mujer bendecida por el Señor Jesucristo, porque desde que llegué a este lugar mi vida ha dado un giro completo. Mi vida ya no es la misma que al principio: me siento feliz, y cada vez que estoy en la sala de Zoom recibo liberación. Mis hijos también han recibido la bendición.
Tengo muchos testimonios, pero voy a hablar de uno. A una de mis hijas, Estefany, se le empezó a hinchar todo el cuerpo, la lengua y los ojos, y le empezó a doler el pecho al respirar. Yo estaba conectada al Zoom y le envié un mensaje a nuestro Apóstol Francisco Gómez, y en segundos la empezó a ministrar. Bendito el Señor Jesucristo: ella fue sanada, sin tener que ir al hospital ni estar medicándola.
La verdad es que aquí todos los días escucho testimonios, y he visto lo que en ninguna otra iglesia donde estuve vi: el poder de Dios. Gracias, Apóstol Francisco Gómez, por tenernos paciencia al ministrarnos y por servir al Rey de reyes, nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y gracias por guardarse para el Reino. Bendigo su vida, bendigo a su amada familia, al ministerio y al profeta Demetrius, y gracias a nuestro Señor y Salvador Jesucristo por su vida.
These are personal experiences shared voluntarily. God is sovereign, and we do not promise the same outcome for everyone. We walk by faith and not by sight.